“Hace 19 años conocí la misión de Colegio Mano Amiga. Recién habíamos llegado a Torreón con mi familia y supe que el colegio brindaba educación a niños y jóvenes de familias que, con esfuerzo y esperanza, buscaban superar obstáculos económicos y barreras sociales. Ese propósito conectó profundamente con nuestro propio sueño: ofrecerles a nuestros hijos una formación integral, en un ambiente de valores, fe y excelencia académica.
A través de amigos de la iglesia descubrí que Mano Amiga también podía ser el lugar donde desarrollaría mi vocación profesional con plena congruencia con mi vida de fe. Así, en octubre de 2007, ingresé como maestra del grupo de 6.º “B”. Al mismo tiempo, mi hijo comenzó tercero de primaria y mi hija primero de secundaria. Sin saberlo, ese sería el inicio de una transformación que marcaría para siempre la vida de toda nuestra familia.
Con el paso de los años recibí la invitación para asumir la Coordinación de Primaria, responsabilidad que desempeño con enorme gratitud. Durante este tiempo he sido testigo de las innumerables bendiciones que Dios ha derramado sobre nuestra comunidad educativa. Cada jornada inicia con un momento muy especial: entrar a la capilla y encontrarme con Jesús en el Sagrario. Ahí renuevo mis fuerzas, experimento su amor y pongo en sus manos el trabajo del día, confiando en que Él acompaña cada paso que doy y también a mi familia.
Mano Amiga ha sido mucho más que un lugar de trabajo; se ha convertido en una extensión de mi hogar. A lo largo de estos años he encontrado compañeros que hoy considero parte de mi familia. He aprendido de ellos, los he admirado y agradecido profundamente, especialmente a quienes participaron en la formación de mis hijos.
Hoy puedo decir con orgullo que ellos son también fruto de la misión de Mano Amiga. Mi hija, Lily, desarrolla su vida profesional en Estados Unidos y, como voluntaria en escuelas de Austin, Texas, comparte sus conocimientos en el área de ciencias, poniendo sus talentos al servicio de los demás. Mi hijo Manuel descubrió en el colegio su pasión por la música como trompetista, experiencia que fortaleció su desarrollo personal y le permitió obtener una beca para estudiar Ingeniería Mecatrónica, carrera que concluyó con mención honorífica. Actualmente se desempeña como gerente en una empresa de Florida y participa activamente en apostolados de evangelización dentro de su comunidad parroquial. Por todo esto que Mano Amiga ha tocado mi vida y la de mi esposo.
Verlos crecer como personas comprometidas, profesionales exitosos y cristianos que viven su fe es una de las mayores satisfacciones de mi vida, y estoy convencida de que Mano Amiga sembró en ellos muchas de las semillas que hoy dan fruto.
A lo largo de estos años también he tenido el privilegio de acompañar a cientos de familias. Es una enorme alegría encontrarme con antiguos alumnos y escuchar los recuerdos que guardan de su paso por el colegio. Cada historia de superación, cada logro académico, profesional o personal llena mi corazón de gratitud y me confirma que todo esfuerzo ha valido la pena. Siempre procuré acompañarlos con cariño, tratándolos como si fueran mis propios hijos y trabajando de la mano con sus padres para impulsar su crecimiento.
Hoy, después de casi dos décadas, puedo decir con orgullo y profundo agradecimiento que soy testimonio del bien que hace Mano Amiga en la vida de quienes formamos parte de esta gran comunidad. Aquí no solo se educan estudiantes; se transforman vidas, se fortalecen familias y se construye un futuro lleno de esperanza, siempre bajo el amparo de Cristo Jesús y la protección amorosa de la Virgen María”.




