Vacuna para la felicidad, dosis de amor para lograr familias fuertes

Julia de la Borbolla, conferencista de talla internacional, impartió la tercera conferencia magistral de Mano Amiga titulada: Vacuna para la felicidad, dosis de amor para lograr familias fuertes. El evento se transmitió el 25 de marzo vía Teams y Facebook Live donde participaron 4 mil personas.

Julia es Lic. en Psicología, egresada de la Universidad Iberoamericana. Se ha dedicado a trabajar con niños y adolescentes durante 40 años. Es fundadora y directora de la clínica que lleva su nombre GRUPO JULIA BORBOLLA S.C., que brinda un concepto nuevo y diferente de psicodiagnóstico, vinculado a terapia resolutiva para niños y adolescentes.

Al inicio de la charla, la psicóloga comentó que pareciera que la felicidad es una meta difícil, pues la mayoría de los padres de familia quieren que sus hijos lo sean.

Antes de hablar sobre la forma en que se puede brindar felicidad a los hijos, pidió a los padres cuestionarse sobre varios puntos como, qué tanto se está sobreprotegiendo a los hijos; si el dinero se ha sobrevalorado y se ha puesto como un Dios; si la abundancia es signo de felicidad o de incertidumbre y ansiedad, entre otros.

Comentó que la felicidad no es perfección, riqueza y cero sufrimientos. El que es feliz, va a disfrutar como esté, en donde esté y con quién esté.

Durante su ponencia, presentó resultados de un estudio de Harvard sobre la felicidad, donde se determina que el 50% de la capacidad para ser feliz se hereda, un 40% es ejercicio constante de la felicidad y un 10% tiene que ver con las circunstancias de vida.

Julia comentó que para lograr la felicidad era como ponerse una vacuna que consiste en dos pasos:

  1. Aceptación (tanto de los fracasos, emociones, éxito y la realidad).

El fracaso es el mejor maestro de un niño. Las emociones negativas nos permiten apreciar las positivas. El éxito es la vitamina de la autoestima. Y finalmente la aceptación de la realidad con las consecuencias que ello implica.

2. El arte de vivir con sencillez, donde “menos es más”. Disfrutar de lo sencillo, de lo simple, de lo que se puede.

Para finalizar su conferencia, Julia de la Borbolla mencionó los efectos de la vacuna:

  1. Empezar a ser más agradecidos.
  2. Empezar a poner más atención a las cosas buenas de la vida.
  3. Arrepentirse menos (el “hubiera” no existe)
  4. Práctica de actividades que no requieran tanto dinero, como jugar con los hijos.
  5. Sufrimiento regulado.
  6. Capacidad de elección y renuncia.
  7. Capacidad de esperar y tolerar.
  8. Capacidad para descubrir a los hijos en el éxito más que en el fracaso.
  9. Combate del perfeccionismo y aumento del positivismo.
  10. Heredar a los hijos la visión de lo positivo.

Aseguró que la vacuna la ponen los papás; ellos son los que tienen que poner el ejemplo a los hijos con su actitud, mostrándoles que pueden estar felices y satisfechos con lo que tienen.

Julia terminó su conferencia comentando que hay muchos motivos por los cuales todos pueden ser felices y se sorprenderán de la gran capacidad que da la vida para ser feliz.