Mano Amiga Chalco organiza retiro para personas en situación de calle.

El pasado 4 de abril, Mano Amiga Chalco organizó un retiro para personas en situación de calle. Las actividades comenzaron alrededor de las 8:00 a.m. con una capacitación impartida por el Hno. Iván Rojas, L.C. y el P. Samuel Sanabria, L.C. en las instalaciones del colegio.

En ella nos hicieron ver que las personas con las que entraríamos en contacto eran hijos de Dios con problemáticas a las que ellos atribuían el encontrarse en su situación actual, y que a pesar de sus adicciones y aspecto debíamos mostrar el amor de Dios en cada uno de nuestros gestos.

Con alegría salimos hacia la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe y fuimos recibidos por el encargado de este apostolado José Guadalupe García Pacheco, “Lupillo” como lo nombran ellos, y diez de las personas en situación de calle que ya habían llegado. ¡Fue emocionante ver llegar a los demás poco a poco!

En la plática del Hermano Iván pudimos contemplar a Cristo haciéndose uno como nosotros, naciendo en un establo en Belén, y sufriendo al estar fuera de casa cuando huyeron a Egipto por la persecución de Herodes. Todo ello para invitarnos a valorar el hogar, la familia y el proyecto de Dios para superar nuestras condiciones, reconociendo la dignidad que Dios quiso darnos al ser sus hijos y comportándonos como tal.

En el diálogo con los participantes descubrimos que su situación personal es en muchas formas consecuencia de las condiciones difíciles que han enfrentado a lo largo de sus vidas, por ejemplo la violencia intrafamiliar desde pequeños y, en la mayoría de los casos, alcoholismo y drogadicción. Todo ello los llevó finalmente a tomar la decisión de salirse de casa y depender de lo que personas desconocidas quisieran darles, o inclusive en algunos casos convertirse en delincuentes. Gracias a Dios, a través de este apostolado encontraron ayuda profesional, moral y espiritual con la que han ido descubriendo la voluntad de Dios y poco a poco van saliendo de su situación.

Compartimos con ellos la Eucaristía gracias a que varios se confesaron y comulgaron, y al finalizar la misa Lupillo nos compartió su testimonio de conversión al lograr salir de la calle. Por la misericordia de Dios logró nuevamente valorarse como persona e hijo de Dios, recuperar su trabajo y, lo más importante, su familia. Finalmente formó de nuevo un hogar y gracias a  la oportunidad de la Divina Providencia desde hace 15 años participa y comparte su vida en este apostolado en la Basílica de Guadalupe.

Cinco de nuestros alumnos compartieron también su experiencia y coincidieron en valorar lo que tienen, al darse cuenta de que lo que más extrañan las personas en situación de calle es lo que ellos tienen día con día: una familia, una casa que es su hogar y los deseos e ilusiones de crecer y ser mejores.

 Hermosa experiencia que nos ayudó a crecer: ¡Ayudando a Crear Sonrisas!