¡Con fuerza apostólica!

Al grito de “¡Aquí estoy, respondo a tu llamado!”, en la Semana Santa, del 10 al 17 de abril, 83 misioneros de Mano Amiga Chalco salieron al encuentro de quienes necesitaban escuchar la palabra de Dios, para compartir su fe con ellos y descubrir la voluntad misericordiosa de Dios para todos.

Por solicitud de los párrocos Marcos Espadas, de San Marcos Huixtoco, Samuel Sanabria, de San Matías Apóstol Cuijingo, y Fernando Rojas, de San Esteban protomártir Tepetlixpa, en el Estado de México, 11 jovencitas y 34 jóvenes misioneros se embarcaron en la tarea de reanimar a las comunidades a donde fueron enviados.

Con alegría y fuerza apostólica, los misioneros buscaron compartir la fe que cultivaron todo el año en sus clases de formación católica, así como en los distintas fiestas y eventos del colegio que fomentaron su formación integral. El testimonio de su entrega sincera reavivó la llama de la esperanza en ellos y las familias con las que entraron en contacto.

Por su parte, 31 familias de Familia Misionera (34 personas en total), se dieron a la tarea de llegar al corazón de las familias de la comunidad educativa, a través de llamadas telefónicas y entrevistas virtuales, con el fin de compartir la fe y esperanza a cada uno de sus miembros, así como la vivencia de su fe, celebrando los misterios en la capilla del colegio con cuantas familias aceptaron la invitación a acercarse y participar.

Para los misioneros de Juventud y Familia Misionera, después de 2 años de pandemia, el contacto con la gente y sus diversas circunstancias resultó una experiencia única, ya que palparon la necesidad del mensaje de consuelo y fortaleza que Cristo vino a compartir desde hace 2000 años, mensaje que ellos mismos recibieron en su quehacer misionero y llevaron a sus propios hogares.

Por su parte, para las familias visitadas vía presencial o virtual, el esfuerzo de los jóvenes y las familias que con ellos se comunicaron, les ayudó a experimentar la cercanía de Dios, siempre preocupado por los suyos y dispuesto a darlo todo por su salvación y felicidad eternas.

¡Que Dios siga impulsando corazones generosos, dispuestos a llevar alegría, esperanza y fortaleza en quienes más lo necesitan!

“Éste es nuestro segundo año formando parte de Familia Misionera. Para nosotros, las misiones han significado una forma de entregar a Dios una parte de todo lo que Él nos da con amor, aportar este pequeño granito de arena, llevando su palabra y algún consejo a quien más lo necesita”, comentó Ángel González, misionero.

“Estos dos años, debido a la pandemia, nos ha tocado hacer misión de forma virtual, y a pesar de que el medio es un poco impersonal, es para nosotros muy satisfactorio que las familias que nos han recibido, lo hacen de manera agradable y con mucho interés. Como familia, estas misiones nos han llenado el alma de amor y una gran alegría, así como también ha fortalecido nuestros lazos familiares, uniéndonos más y ayudando a la convivencia familiar”, expresó Liliana Licona, misionera.

“Participar en las misiones nos ha acercado más a Dios y ha renovado nuestra fe y nuestro compromiso con las familias que necesitan de nosotros. Fue una gran experiencia ser acólito durante la Semana Santa, y me gustaría seguir por ese camino, ayudando al padre”, dijo Héctor González, alumno de 4° de primaria.