Con una celebración eucarística presidida por Mons. Víctor Sánchez Espinosa, la comunidad educativa del Colegio Mano Amiga Puebla conmemoró el pasado 30 de octubre, dos décadas de historia, servicio y transformación de vidas a través de la educación.
Con profunda fe, devoción y agradecimiento, alumnos, padres de familia, docentes y colaboradores de Mano Amiga Puebla se reunieron para celebrar el 20.º aniversario de la institución, en una solemne celebración eucarística presidida por Mons. Víctor Sánchez Espinosa, arzobispo de Puebla, y concelebrada por sacerdotes del Regnum Christi.

Durante su homilía, Mons. Sánchez Espinosa felicitó a la comunidad educativa por su constancia y dedicación a la enseñanza, así como por su valiosa contribución a la sociedad. Destacó la importancia de formar a las nuevas generaciones bajo los valores cristianos, el amor al prójimo y la excelencia académica, pilares fundamentales para construir una sociedad más humana y solidaria.
Asimismo, reconoció la labor que realiza el colegio a través de las misiones, destacándolas como una experiencia de formación integral que fortalece las dimensiones espiritual, social y humana de los alumnos. Recordó con especial alegría que la comunidad de Mano Amiga Puebla tuvo la oportunidad de misionar en Santa Cruz Tleotlalco, su tierra natal, experiencia que le dejó una profunda satisfacción.
En este contexto, expresó su agradecimiento al director general, Lic. Francisco Serrano García, así como a los sacerdotes del Regnum Christi, por su dedicación y servicio en favor de la formación de los estudiantes.
Uno de los momentos más significativos de la celebración fue el ofertorio, en el que alumnos presentaron ante el altar el pan y el vino, acompañados de herramientas de estudio y símbolos representativos del colegio. Estos elementos expresaron la gratitud de toda la comunidad a Dios por las bendiciones recibidas durante estos 20 años y renovaron su compromiso con la misión educativa.


Como parte de esta celebración, Mons. Víctor Sánchez Espinosa bendijo y colocó la primera piedra de lo que será la capilla institucional, un proyecto que representa un paso significativo para la comunidad y que está llamado a convertirse en el corazón espiritual del colegio, un espacio de encuentro con Dios, oración y crecimiento en la fe.


A 20 años de su fundación, Mano Amiga Puebla celebra una historia construida con fe, compromiso y vocación de servicio, renovando su propósito de ofrecer una educación integral de calidad que transforme vidas y contribuya a la construcción de una sociedad más justa y solidaria.




